Héctor Hernández Montecinos

Después de tantas hojas en blanco

 

 

[Después de tantas hojas…]

 

Después de tantas hojas en blanco Aquí sólo hay huesos y polvo Sobre esta página y a lo largo de esta línea que termina con la palabra línea

Para comenzar a escribir de nuevo primero se debe estar muerto Es decir ser el cadáver de una vida que ya fue pero al mismo tiempo es Cadáver y fantasma de sí Materia y expresión Que el cadáver escriba lo que el fantasma le dicte Unidos en un pacto de muerte sin sangre sino que de aire y lenguas muertas para que el lenguaje no tenga el color de los colores y no se parezca más a las cosas que brillan o se encienden y apagan

En la mitad de la muerte uno puede escribir En el medio exacto del género literario que es en sí la propia muerte donde el juego intermitente de la aparición y la desaparición sean el primer momento del viaje

 

*

 

No se sabe cuántos días faltan pero tampoco hace cuantos no hay luz La oscuridad ha consumido todo lo que parecía inmortal Creo que es hora de estirar las manos y dejar que ellas salgan a caminar por la vida No quiero que vean lo que yo tuve que ver Ansío que lleguen a ser felices Corriendo Volando una encima de otra sobre estas páginas que me tocaron nuevamente como sobrenaturaleza

La felicidad se inventa Es fácil Parte cualquier cosa en un antes y un después Simple Eso es ser feliz Eso es estar muerto Había y hay Entre ambos existe un continente que los une en su diferencia Un continente que es un accidente biográfico El momento en que digo uno y ese uno es uno Mala jugada en el callejón de la fatalidad

 

*

 

Sólo el muerto es feliz cuando escribe porque es la autobiografía de otro No la historia de una vida sino la vida de una historia que ha experimentado la sensación de fin

Aun siendo así el movimiento de la mano cadavérica Autómata Es un género El deseo Ese momento en que la noche está silenciosa y entra una brisa fresca que levanta la cortina de la ventana que da a la calle Todo en calma Los vecinos no se oyen
Hablar solo Repetir todas estas líneas para que luego la mano continúe
Se habla en voz alta y la mano oye Medita y siente la tentación de no escribir

El miedo preconiza todo lo que vive El lenguaje es el único don heredado de los muertos No tengo miedo a decir en voz alta que el lenguaje es el único don heredado de los muertos
Lo he dicho Silencio Fue
Ahora estoy escribiendo mentalmente No quisiera moverme La cortina ya no se agita

 

*

 

La muerte debe encargarse de los muertos Las palabras me miran para ver qué hago
Escribirás escritura
Soñarás un sueño
¿No?
No puedo escribir sino a lo sumo seguir escribiendo
Para esto servía la muerte
Para esto y nada más

 

*

 

El fantasma habla pero no se oye y es un órgano más del cadáver No teme de sí porque no se ve en el espejo Ese viejo recuerdo cuadrado y transparente que es el género

La ficción es una forma de realismo para el fantasma
Su mano cadavérica se detiene al escuchar esto Se ha descompuesto el reloj del muro

Escribir es hacer un agujero negro o blanco en la pared que es la realidad Arrancar una flor en un jardín inexistente y que esa flor sea el último recuerdo de eso que nunca estuvo

Dejo de imaginar un universo paralelo para vivir con mi Fuego Paralelo que es observado por los ojos del fantasma
La ruina de un monumento No al revés Agarrada por los dedos índices y los pulgares

Hay un peso Algo se está cargando No son las palabras sino el árbol con que se hizo el ataúd de esta escritura

 

*

 

Y si escribiera un libro que no me pertenece Si el muerto no fuera yo y el fantasma un sueño
Si el ojo sólo quisiera devorar letras
Si el libro quedara hasta aquí ¿O lo dejara en blanco? ¿Qué sería?
¿Un desierto? ¿Una nube? ¿Una noche sin estrellas?
¿La palma muerta de una mano?

Acaso todas esas voces que se oyen importan Acaso si el que entrara en esta casa vacía no oyera nada
Las cortinas han vuelto a moverse y la sensación de estar solo en una ciudad produce ganas de cambiar de posición todos los objetos de esta casa como si fueran los apartados de La Divina Revelación en pleno proceso de escritura La imposibilidad de leer ese proceso de escritura

Lenguaje y mente son antónimos por eso lo imposible sólo existe si alguien lo imaginó
En esta casa vacía hay un secreto Escribir
Escribiendo huyo de esta habitación y no veo la mano del cadáver El fantasma está cerca Su silencio es de color blanco

 

*

 

No deseo leer lo escrito ahora Hablo de otros y no de mí Este mundo es paralelo rectangular pero no es mío
También es paralelo a mí por eso creo recordar Para inventar tener algo en la mente
¿Qué color es hoy?

Las palabras no se suman sólo se amontonan aquí Nadie las leerá y por eso no me importa que el espejo esté trizado El viento fresco se siente en la espalda La ventana parece un ojo
Todo lo demás es cosa de tiempo

 

*

 

Cuando se está en una casa vacía escribir tiene otro sentido porque el libro mismo se convierte en esa casa vacía
Las voces también son cosas en desorden Objetos de tocador que brillan Laten Todo late
El libro es el lugar donde nada tiene lugar
Si esta casa fuera más grande sería un cementerio viviente
¿He escrito hasta ahora?
¿Ha sido un libro todo esto?
¿Es realmente La Divina Revelación?
¿Cómo saberlo? La mano del cadáver continúa y el fantasma no me mira
Todo lo que no importa tiene forma rectangular Tenía que escribir eso
Es la síntesis de lo que no entiendo

 

*

 

Hay un punto entre mi vida y La Divina Revelación que no me queda claro Entre las dos hay una discontinuidad y más que eso es desinterés mutuo Ninguna quiere interrogarse Ni quiere mirarse y soy yo el que está en medio de las dos
No sé si esto sea La Divina Revelación por un lado
No sé si esto sea mi vida por otro
El fantasma no quiere mirarme y creo que siente lástima de mí La mano del cadáver está más lenta Tiene lapsus Teme a equivocarse
Pero decir que este libro es La Divina Revelación lo hace La Divina Revelación Tal como decir que es mi vida la hace parte de mi vida
Una araña de patas largas entra por la ventana Indómita y soberbia Teje una red entre dos trocitos de madera
La Divina Revelación y la vida

 

*

 

Algo pasa afuera
Casi se escucha a los perros ladrando pero no
Cierro los ojos como sí eso me permitiera ver a través de la pared o agudizara mi audición
No hay voces humanas Sólo la mía haciendo este mismo comentario
La mano del cadáver está tensa Escribe más lento
Tengo la sensación de que espera algo más
No creo que lo que esté imaginando esté sucediendo
Es imposible que eso pase
El cadáver no puede arrancarme el libro
No puede hacerme esto
El fantasma sigue sin mirarme No cree en mí
No cree posible La Divina Revelación
Cada palabra Cada letra se convierte en alguien en esta casa Quieren hablar después de mí Esperan mi silencio
Observo cada rincón de este cuarto y sólo veo cosas objetos enseres en la penumbra No hay movimiento de nada salvo la mano del cadáver y su cicatriz en el índice
No me había percatado
Esa cicatriz es la prueba de que la escritura vive pero quiere morir
Es lo que sucede después de que todo ha pasado

 

*

 

Llevo horas sin comer Sin dormir Sin tomar algo de agua
No sé qué hora será Es tarde
Silencio Mucho silencio
Creo oír latidos No sé si es mi cabeza o el pecho
La cortina se agita suavemente y es lo único que pasa
Esto no puede seguir así
La noche no será eterna
Los rayos del sol entrarán por esta misma ventana y tendré que apagar esta vela que me ha sido fiel
Fidedigna
¿Qué sucederá después? ¿Qué haré antes que eso pase? ¿El fantasma y el cadáver estarán?
¿Leeré lo ya escrito? ¿Para qué?
¿Ah?
El fantasma ya me odia y quiere irse
Seguro se irá al amanecer
Está bien Que haga lo que quiera

 

*

 

Suena el teléfono
He despertado del silencio Estupefacción
Sigue sonando No puedo moverme No quiero
¿Alguien llama a esta hora?
En realidad no sé qué tan tarde o temprano ya sea
La mano del cadáver ha pensado en seguir escribiendo o levantar ese auricular gris cubierto de polvo
Silencio nuevamente
Quizá sea bueno leer Sí
Fragmentos al azar de La Divina Revelación Sí
Leeré hasta dormirme Ya mañana habrá amanecido
Será un nuevo día

 

(De La Divina Revelación)

 

 

 

Los colores y papá
(Fragmento)

Escenario:
El río. No muy lejos de casa.

 

Papá morí en el río.
Ellos fueron.
No los niños.
Esos juncos malvados me ofrecieron estas piedras.
Me dijeron que eran mágicas.
Yo les creí y me lancé al río.
Papá ellos me engañaron.
No fue mi culpa morirme.
Los niños me decían que no les hiciera caso.
Huye.
Huye.
Huye de esos juncos me gritaban.
Pero yo quería hablar con ellos como hablo con las abejas.
Los juncos son malvados papá.
No te acerques demasiado.
Querrán empujarte al río y morirás como yo.
Te darán unas piedras.
Te dirán que son mágicas pero no lo son.
No quiero que te mueras papá.
Ya no podrás dormir junto a mí.
Es culpa de esos malvados juncos.
Desde el fondo del río me pareces hermoso.
El sol brilla en tu cabeza.
Parece un sol de agua.
Tiritas como las corrientes.
Bailas en el cielo.
No grites más mi nombre.
Ya me morí.
Tú no me ves y corres despavorido.
No conozco a esa gente que te acompaña.
¿Son luciérnagas?
¿Son cigarras?
¿Son libélulas?
Papá diles que no se posen en los juncos.
Son malvados.
Diles que vuelen más allá del río.
Hay un bosque muy fresco.
Fascinante y secreto.
Y más allá hay montañas con tierra celeste.
Papá tus manos se ven tan grandes.
Das manotazos en el agua.
Casi me tocas pero estoy en el fondo del río.
Hinchado y lleno de manchas.
Mi piel se puso blanda y se deshizo.
Estoy feo papá.
Mejor no me busques más.
Dile a mamá que me fui con las abejas.
Ella sabe que también hablo con las flores y nos creerá.
No quiero que me regañe.
No le digas que le hice caso a los juncos.
No le digas que creí que estas piedras eran mágicas.
No le digas que eres hermoso.
Mamá no es mamá.
A mamá se la llevaron los coyotes.
Yo vi cuando vinieron y se fue con ellos.
Los besó en la boca y les dio de comer.
Eran tres coyotes.
Tenían los ojos rojos y hablaban raro.
Mamá sacó una rata de su entrepierna y se las dio.
Los coyotes la despedazaron.
No.
No era una rata.
Era un conejo.
Sí.
Eran decenas de conejos.
Los coyotes olieron toda la casa.
Yo estaba escondido debajo de las cascaras de patatas.
No pudieron verme.
Mamá los invitó a la cama y se movieron con ella.
La mordían y mamá gritaba.
Yo quería ayudarla.
Mamá levitaba y no la podía alcanzar.
Más conejos caían de la cama.
Estaban ciegos y de su boca salía vino.
Esos conejos no eran conejos papá.
Eran corderos.
No tenían patas.
Eran horrendos y yo tenía miedo.
Mamá seguía levitando y los coyotes aullaban.
Mamá te dirá que no es cierto.
Te dirá que los coyotes eran mis amigos.
Que yo dormía con ellos.
No es verdad.
No creas en sus palabras.
Te dirá que te sigo cuando vas al río.
Te dirá que me desnudo cuando te desnudas.
Pero no le creas papá.
Ella duerme con los coyotes.
Créeme a mí.
Los juncos me dijeron que esas piedras eran mágicas.
Por eso fui con ellos.
Me engañaron.
Al tomar las piedras se hicieron grandes y caí al río.
Eran dos piedras.
Tenían pelos y eran suaves como la piel.
Las besé papá.
Tú estabas sobre mí en sueños.
Mamá cortaba la leña antes que regresaras a casa.
Los árboles sangraban y ella se reía.
Tenía dos hachas.
Una en cada mano.
Arrancaba los árboles de raíz.
Estaba loca.
En eso volvieron los coyotes.
Bebieron la sangre de los árboles.
También rieron papá.
Yo los vi.
Mamá no es mamá.
Ella te dirá que me fui con los niños.
Te dirá que no me busques más.
Estoy en el fondo del río y no me ves.
No te acerques a los juncos.
Son malvados.
No vayas donde acaba el camino.
Los coyotes aparecerán y querrán comerte.
Tampoco regreses a casa porque mamá no es mamá.
Vete con las abejas.
Te darán miel.
Te gustará como me gusta a mí.
La hacen las flores cuando sueñan.
Papá anochece.
No me busques más.
Estoy feo.
Mi cabello se desprende y se va con el agua.
Ya no tengo ojos pero aun así te veo papá.
Huye antes que aparezcan los coyotes.
Vete con esas luciérnagas.
Vete con esas cigarras.
Vete con esas libélulas.
No vuelvas a casa todavía.
Toma papá.
Toma estas piedras por si aparecen los coyotes.
Coge papá estas piedras.
Son piedras mágicas.
Eso papá.
Abre tu mano.
Acércate un poco.
Acércate un poco más.

 

Coro de los pájaros: Hay para el hombre un firme documento de discreción y por ley se le fija: “En el sufrir está la ciencia”. Gota a gota en el corazón, aun en sueños, va destilando el recuerdo del dolor pasado ¡Hasta los más reacios ven llegar la sabiduría! ¡Oh graciosa violencia de los dioses que eficazmente rigen la nave de la vida!

 

(De OIIII, inédito)

 

Héctor Hernández Montecinos (Chile, 1979). De su proyecto total, Arquitectura de la Mentalidad, que consiste en tres monumentales trilogías, dos ya han sido p ... LEER MÁS DEL AUTOR