Diane di Prima

Cartas revolucionarias

 

 

(Traducción al español de Sandra Toro)

 

 

Letanía

“He sido un gato negro en una silla de plata
He sido un puño enroscado en un guante”

He sido una uña sobre tu piel
He sido una astilla de oro en el cráneo
He colgado y caído de los árboles
He bajado poco a poco del hombro más fuerte.

He bailado la más frenética de las danzas
He copiado lo blando en el mármol
He destilado el fuego y sembrado las gotas brillantes
Estoy parada en un rocío de malezas

¿Sudás?¿Te devanás los sesos?
Soy el tapón de cera de tu oído
La música que no podés oír
La canción de la que no te acordás

He sido almohada bajo tu cabeza
Soy un volcán frío en la nieve
Soy la espada de oro en el mar
Bebo tu exhalación en la orilla de los sueños
donde te despertás moviéndote y forcejeando

Soy el acantilado donde no tenés que pararte
la montaña que no podés habitar

Soy la locura en los ojos de tus hijos
He sido una torre de porcelana
y una torre negra también
He sido una tumba los últimos mil años
Y de ese cementerio habré de levantarme como la luna llena

 

 

Cartas revolucionarias

#1

Me acabo de dar cuenta de que la apuesta soy yo
no tengo más
plata para el rescate, nada para romper o canjear más que mi vida
mi espíritu tasado, en montoncitos, repartido en
la mesa de la ruleta, recupero lo que puedo
nada más para refregarle en la cara al maitre de jeu
nada para tirar por la ventana, ninguna bandera blanca
esta carne es todo lo que tengo para ofrecer, para abrir el juego
y esta cabeza inmediata con la que viene, mi movida,
mientras reptamos por el tablero de go avanzando siempre
(eso esperamos) entre las líneas.

 

#2

El valor de una vida individual, un credo que nos enseñaron
para inocularnos el miedo y la inacción, el “solo se vive una vez”
es una niebla sobre los ojos, somos
infinitos como el mar, nada distintos, morimos
un millón de veces por día, cada respiración es la vida y la muerte:
levántense, pónganse los zapatos,
empiecen, que alguien va a terminar

Tribu
un organismo, una carne, que respira gozo como las estrellas
sobre nosotros respiran destino, sigan
caminando, dense la mano, ocúpense de sus cosas, miles de hijos
van a ocuparse cuando ustedes hayan caído, van a crecer
mil veces en los vientres de sus hermanas

 

#3

cuiden el agua; a la primera noticia de disturbios
hagan una marca para llenar la bañera: en el cuarto distrito
cortaron el agua un día entero durante las revueltas de Newark;
o, mejor todavía, hagan un hábito
de tener  la bañera limpia y llena cuando no está en uso
cámbienle el agua una vez por día, en caso de apuro tendría que alcanzar para
lavarse, echar al inodoro si hace falta
y cocinar, aunque es buena idea
guardar un poco de agua embotellada también
llenen un par de bidones de veinte litros y ténganlos a mano
para cocinar

almacenen alimentos —los secos, como el arroz y los porotos, se conservan mejor
y duran más. LA SAL ES MUY IMPORTANTE: es salud y energía
y también cura, escondan por ahí un par de kilos
de sal marina y, como estamos malcriados, algunas latas
de atún, etc. para mantener la moral— tengan en mente las ideas
“dieta balanceada” y “aporte de proteínas” no se olviden
de que por un tiempo los negocios pueden estar cerrados, y tal vez los camiones
no lleguen por semanas a su sector de la ciudad, se puede aguantar por tiempo indefinido

con 9 kilos de arroz integral
9 de harina de trigo
5 de harina de maíz
5 de porotos —alubias o soja
2 kilos de sal marina
2 litros de aceite bueno
frutas secas y nueces
agréguenle nutrientes a la dieta y algún toque
de lujo, un zapallo o un coco
se conservan seis meses en lugar fresco
acuérdense de que estamos acostumbrados a comer menos
que el “norteamericano promedio” y tómenselo con calma
antes de que
nos demos cuenta, el resto se va a estar muriendo de hambre
acostumbrados como están a la carne y la leche todos los días
y la ayuda llega hasta el día que no llega más
y están por su cuenta.

atesoren los fósforos, que ya no somos buenos
para frotar palitos
un cajón de leña es útil, si se pueden arreglar
no cuenten con la cocina de gas, ni con el calefón
ni con la luz eléctrica
guarden una parrilla y carbón, INICIADOR DE FUEGO
una lámpara de querosén y velas. Aprendan a mantenerse
abrigados con la respiración
y acuérdense de la bendita costumbre estadounidense de amontonarse

 

Diane di Prima (Nueva York, 1934). Destacada poeta, narradora y dramaturga estadounidense adscrita a la generación Beat. Ha desarrollado además la fotogr ... LEER MÁS DEL AUTOR