Alejandro Cortés González

Almanaque Bristol y otros textos

 

 

ALMANAQUE BRISTOL 1987

Enero existía para acompañar a mi abuelo a comprar el Almanaque Bristol y el veneno para las hormigas en el centro de la ciudad.

Luna creciente
Hoy va a llover
Los números de la suerte se ordenan con los signos del zodiaco
Los planetas se alinean con la posición de las hormigas

Eclipses:
Penumbral de luna para el 24 de mayo
visible en el último nocturno de José Asunción

Notas sobre la pesca:
Las hormigas no llegan hasta el pescado de la nevera

Notas sobre las mareas:
Cada pez muerto deja una ola huérfana

Tragicomedia en ocho cuadros:
La hormiga tiene una vida más que el gato

¿Sabía usted que
el Agua de Florida quema la piel de los insectos?

Curiosidades:
Mijo, recuerde que la buseta número 35 nos deja detrás de la casa

Mi abuelo devoraba todo lo que tuviera que ver con Francia, aunque sólo la vio a través del almanaque, la enciclopedia y un viejo diccionario.

Repita: 

Lundi
viene de luna
y Cruasán es luna creciente
porque hay astros que nutren el pan

Mardi
viene de Marte y Marte de la guerra
La toma de la Bastilla ocurrió un martes
cuando Marte salió de Capricornio hacia la ira del sol

Mercredi
Praga es la capital de Checoslovaquia
Belgrado es la capital de Yugoslavia
Moscú es la capital de la URSS
Y si mañana en el examen de francés le preguntan algo que no sepa
responda Excusez-moi, Je ne me souviens pas

Jeudi
aujourd’hui il va pleuvoir
y no hay lluvia de la que no nazca un poeta

Vendredi
En las casas del centro de Bogotá
el tiempo ha detenido a la muerte
El centro es lugar de almanaques y venenos

Samedi
¿Sabía usted que
Francia eliminó a Brasil
el sábado que Platini cumplió 31 años?

Dimanche
Acuéstese temprano
Mañana lo despierto para llevarlo a estudiar

Todavía hay quienes comenzamos el año con un ritual de almanaques y venenos, y caminamos sin compañía por el centro de la ciudad.

Enero en calma
poco a poco galopa caballos de marzo
Y la ciudad pierde esa amarga belleza de las cosas solas

Ojalá llueva
A esta ciudad de agua la rige el santoral de acuario

Ojalá llueva
y que enero se ponga sin miedo sobre las cabezas

Enero es el estado gaseoso de las cosas
la victoria silenciosa de una hormiga
el último mes de mi abuelo
el comienzo de un giro alrededor del sol

Tiene el almanaque una nota sobre países que ya no existen:
Adiós Checoslovaquia
Adiós Yugoslavia
Adiós uniforme rojo con las letras CCCP
en el pecho de la selección de URSS

Notas sobre la pesca:
Si Poisson es pescado y Poison es veneno
en Francia se come a una S de la muerte

Curiosidades:
Yo vivo solo en el centro
y madrugo a estudiar francés

Cada enero busco veneno aunque no tenga hormigas
y compro el Almanaque Bristol como tratando de agarrar el tiempo

Ríase si quiere
pero casi lo logro
porque agarro la mano de mi abuelo
al otro extremo de mi mano de niño

-Abuelo, ¿cuál es la buseta que nos deja detrás de la casa?
-Ninguna, mijo. Ya el siglo se ha puesto de espaldas.

 

 

POSICIÓN DE LOS PLANETAS

Mercurio podrá ser visto antes del amanecer, cuando los patos salgan a cazar balas de cazadores, o después de la puesta del sol, cuando los patos sellen con su cuerpo los agujeros del cielo. Mercurio estará bajo las alas de los patos. Los primeros días del año, la tierra no perderá el vuelo.

Venus seguirá brillando en la vespertina solar de marzo, como estrella de los signos de tierra. En diciembre apagará su fulgor de brazos rotos, y los patos muertos de Mercurio caerán en un nuevo nacimiento.

Marte, roja sombra tras la Tierra, acariciará los albores de Piscis, el silencio de Escorpio, el costado enfermo por el que Cáncer camina, sin distinguir cuál de los tres signos rige el grito del agua.

Todos lo esperaremos con ansia, excepto Júpiter, que a mitad de noviembre pondrá en la balanza el universo que no brilla, a cada uno de los costados de su satélica nariz.

Saturno será flecha de Sagitario hacia el punto helado de diciembre. Habrá sangre humana sobre los siete anillos de una diana de hielo.

Urano clavará su cabeza en los cuernos de Aries, y constelará el sol matutino de mayo a mayo. Pescará la tarde en las aguas donde bebe Tauro, hasta que el sol sea un desierto espejado en la piel de Escorpión.

Y Neptuno, el oceánico Neptuno, sumergirá mañanas y tardes el peso de su atmósfera en los pliegues de una acuosa geografía.

De Plutón, como siempre, se sabrá poco, y le seguirán atribuyendo la plutónica nocturnidad de Poe. Plutón continuará irradiando una alfombra opaca sobre los ojos de los astrónomos, que buscan un astro desconocido para colgar su nombre.

Qué diurno será este año el universo

Cuántos satélites eclipsados de estrellas matutinas

Entre tanto, a la noche, casi anónima, la regirá una mísera luna, un aullido de loco, sobre las vueltas y vueltas de un sueño de planetas.

 

 

GATO EN LOS TEJADOS DEL PIANO

Las teclas averiadas
y las que todavía funcionan
tienen la voz de tu infancia


hermano mío
con tus tres años a cuestas
entrabas a mi cuarto vestido de sudadera roja
a oprimir las teclas de una modesta organeta
Y reías
porque mamá y yo seguíamos tu papel de pequeño Beethoven

Tú con tu lengua de niño
enredada en las prisas de una pequeña bicicleta
gritabas “¡Mamá, mira, toco pano!”
y movías la cabeza de un lado a otro
como espantando todas nuestras ausencias

Y esa era la felicidad
No de las mentiras
sino de las complicidades

Con el tiempo
las teclas se hicieron tercas a tus manos
y ahora sólo dan silencio
porque guardan el pentagrama secreto
de mi juventud y de tu infancia

Tus tres años en el dorso del teclado
Mis diecinueve contigo en mis rodillas
Juntos e inmensos de interrupciones
de ensayos cortados
de felices paréntesis


algunas teclas sirven
las otras enmudecieron para guardar tus golpes de niño
tus manos risueñas de orangután concertista
de gato en los tejados del piano

El niño que fuiste
hermano mío
a veces me visita cuando estoy dormido
y lo veo entre el público de un circo
vestido con sudadera roja
aferrándose fuerte a mi mano para no sentir miedo de saludar al oso
Pero al abrir los ojos sólo está el teclado
medio terco
medio mudo
con tu infancia en bemoles

Juro que en las teclas dañadas oigo tu voz de niño
¡Lo juro!
No soy Beethoven
No finjo que escucho

Por favor
No nos deshagamos del teclado
aunque ya no suene
aunque yo no toque
aunque tú
ya no seas ese niño.

 

 

EL SEÑOR RODRÍGEZ

¿Qué será de la vida del señor Rodríguez?

Dicen que lo han visto pasear por la panadería
a esa hora en que los hornos exhalan el último pan

Supongo que sigue peinándose de medio lado
Y que recorriendo la cuadra
piensa gastar los pasos que le quedan

Lo imagino los lunes y miércoles a las cinco y treinta
en la tienda al lado de la panadería
listo para la partida de dominó

Él servirá cuatro aguardientes
el esposo de la viuda repartirá las fichas
el electricista que murió de cáncer encenderá un cigarrillo
el taxista desaparecido abrirá la partida con un doble cero

Ninguno tendrá un vacío exacto que responda al cero
No habrá fichas para robar
Los muertos no roban
Sólo nos miran sin hacer juego
como si el silencio fuera compatible con las cosas que no quieren sumar

No queda nadie vivo que sepa si el señor Rodríguez se llama Juan o Roberto
La muerte de sus amigos le ha borrado el nombre
hasta ser una forma de humo a la deriva de la ropa
un aliento que el barrio pierde en cada paso
esa parte de Dios que se nos escapa del cuerpo

¿Qué será de la vida del señor Rodríguez?

Lo imagino los lunes y miércoles a las ocho y treinta
en la tienda al lado de la panadería
levantándose de la mesa
con las fichas jugadas
las copas servidas
y la noche intacta.

Alejandro Cortés González Nació en Bogotá. Ha publicado los libros Notas de inframundo (Novela, 2010), Pero la sangre sigue fría (Poesía, 2012), ... LEER MÁS DEL AUTOR