Sandra Toro

Casi un epitafio

 

 

CASI UN EPITAFIO

La mujer que yace entre estos muros
nunca será Danae aunque se enrosque.
No hay dios que baje a hacerle un hijo
mientras duerme. Eso fue todo.
Hubiera dado un brazo
por que la llamaran Gala.
De todo se quejó.
Su sola vocación fue lo imposible
y lo imposible la trató de Ud.
De noche a veces se la vio destellar
incandescente.
Un resplandor en los postigos.
Pero “fue casta, sirvió a su casa y tejió”

 

 

LA VIUDA DE HOUDINI

Para violar los cerrojos
estas manos trenzadas
en círculo
en torno de la mesa.
Para traerte Jonás
del vientre de la noche
las velas y el incienso
sin olvidar las palabras
diminutas ganzúas
que escondo en el corpiño
para soltarte los brazos
y que emerjas
de las habitaciones blancas del agua
en el minuto exacto
en que cede el aliento.

 

 

MORDER ARENA

Como si
escribo
cuando ya no
y qué
si en realidad
entonces no
ni tampoco después
ni nunca
nunca nada.
Y a qué
este abrir de boca
como quien
en el desierto
tendido
solo
mínimo
levanta la cabeza
hacia el verdugo
inamovible
sol
e implora.

 

 

I

No es sangre lo que riega mi músculo estos días
en que nada reclama la carne más que la tierra.
No sé gritar. El labio seco se tuerce como diciendo

Si entra por esa puerta
seguro no es agua lo que me dará de beber.
Su hueso emana un vapor tóxico. Un humo azul
quita el aliento.

Tan débil como ese caracol
sólo que mi fragilidad
no se ampara en belleza alguna.

Al menos si la luna saliera sería mi amiga
su blancura me lamería el rostro
su negra toga cedería los pezones ocultos
para que mamase su cachorra.

Afuera nadie reconoce mi nombre.
Lo prometo
cada vez haré menos ruido.

Soy un tubérculo.
Aquí y allá mi piel cruje y se rompe. Florece
en delicados filamentos. Anzuelos diminutos
me adhieren a este rincón de sombra.

Esto es a lo que llaman echar raíces.

 

 

BUZIOS

El pai arroja los buzios
sobre un mantelito de tafeta.

¿ El azar conduce la mano
determinando la trayectoria
de cada caracol?

¿O la Entidad
sobornada con un puñado de pochoclos
dispone de ellos
como el Capitán Howdy de la ouija?

¿O es el empeño subliminal
del consultante
el que conduce la mano el pay el caracol
en la inocencia de esperar que tengan
algún sentido oculto para comunicarle?

 

 

De los labios dudosos y por
demás pintados de mi abuela
supe de los primeros en llegar:
gitana de las cuevas ella.
El, contrabandista.
Rapto por medio
y un barquito a Brasil.

Después no sé por qué Morón,
el almacén. Jabón para lavar
el karma de esta familia venida
a convertir en polvo todo lo que flota.

Sandra Toro Traductora, correctora y bloguera, adicta a las letras en casi todas sus formas. Nació en 1968 en el conurbano bonaerense, y sigue ahí. Si ... LEER MÁS DEL AUTOR