Roque Dalton. La cultura y el loco amor

Presentamos tres textos claves del mítico poeta salvadoreño.

 

 

 

Roque Dalton

 

 

 

LOS LOCOS

A los locos no nos quedan bien los nombres.

Los demás seres
llevan sus nombres como vestidos nuevos,
los balbucean al fundar amigos,
los hacen imprimir en tarjetitas blancas
que luego van de mana en mano
con la alegría de las cosas simples.

Y qué alegría muestran los Alfredos, los Antonios,
los pobres Juanes y los taciturnos Sergios,
los Alejandros con olor a mar!

Todos extienden, desde la misma garganta con que cantan
sus nombres envidiables como banderas bélicas,
tus nombres que se quedan en la tierra sonando
aunque ellos con sus huesos se vayan a la sombra.

Pero los locos, ay señor, los locos
que de tanto olvidar nos asfixiamos,
los pobres locos que hasta la risa confundimos
y a quienes la alegría se nos llena de lágrimas,
cómo vamos a andar con los nombres a rastras,
cuidándolos,
puliéndolos como mínimos animales de plata,
viendo con estos ojos que ni el sueño somete
que no se pierdan entre el polvo que nos halaga y odia?

Los locos no podemos anhelar que nos nombren
pero también lo olvidaremos.

 

 

LA CULTURA Y EL LOCO AMOR

Yo le dije con toda seriedad
“qué largo camino anduve
para llegar hasta ti”
y tú me dijiste que ya parecía José Ángel Buesa
y entonces me reí francamente
y te dije que los versos eran de Nicolás Guillén
y tú (que recién salías de tu clase de francés)
me contestaste que entonces era Nicolás Guillén
quién se parecía a José Ángel Buesa
yo te dije que te excusaras inmediatamente con
Nicolás Guillén y conmigo
y entonces me dijiste
que el verdadero culpable era yo
por llegar al José Ángel Buesa esencial
a través de Nicolás Guillén
entonces yo te dije que la verdadera culpable eras tú
por ser tan puta
y ahí fue que me dijiste perdón
estaba equivocada
no es que te parezcas a José Ángel Buesa
es que eres un José Ángel Buesa.

Entonces yo saqué la pistola…
 

 

A LA POESÍA

Agradecido te saludo poesía
porqué hoy al encontrarte
(en la vida y en los libros)
ya no eres sólo para el deslumbramiento
gran aderezo de la melancolía.

Hoy también puedes mejorarme
ayudarme a servir
en esta larga y dura lucha del pueblo.

Ahora estás en tu lugar:
no eres ya la alternativa esplendida
que me apartaba de mi propio lugar.

Y sigues siendo bella compañera poesía
entre las bellas armas reales que brillan bajo el sol
entre mis manos o sobre mi espalda.

Sigues brillando
junto a mi corazón que no te ha traicionado nunca
en las ciudades y los montes de mi país
de mi país que se levanta
desde la pequeñez y el olvido
para finalizar su vieja pre-historia de dolor y de sangre.