Después de las palabras
hay niños que nacen ya sin cabeza
porque viene la guerra
hay gente intranquila pensando
que puede pasar algo grave
porque viene la guerra
una hippie demente aúlla hasta enronquecer
que hay un caballo de madera repleto de tropas de élite
a las puertas de europa y la hacen callar de un disparo
porque viene la guerra
la guerra con manos de gancho
y pies de alambre de púa
con cabeza de mosca
y alas de murciélago
la guerra que mira fijo
y es alta y larga como una cordillera
frente a tu horror liliputiense
se espera que de un momento a otro
adolf hitler abandone su escondite
se quite el disfraz y se arranque la máscara de goma
para hablarnos cara a cara por todas las cadenas internacionales
porque viene la guerra
hay parejitas apuradas por casarse
comprar la casa y el automóvil
pronto tener hijitos y muy pronto divorciarse
porque viene la guerra
la guerra que reza por la paz
mientras compra y vende acciones
la guerra que se cree santa
y el último recurso tras las buenas intenciones
hay amas de casa que no consiguen
marihuana por ninguna parte
porque viene la guerra
en el museo reina sofía doblaron la guardia
en torno del guernica
porque viene la guerra
en roma se presentó un proyecto
para cubrir de tierra el coliseo el monte palatino
y el redondo y pequeño templo de hércules
porque viene la guerra
hay un renovarse de esperanzas en los rascacielos
donde todos zumban entrando por las ventanas
y frotándose las patitas de alegría
porque viene la guerra
hay un resurgir del nazismo el fascismo y el vampirismo
porque viene la guerra
el honorable congreso de los estados unidos de norteamérica
se reúne en sesión plenaria y permanente
y alguien escribe en su teléfono móvil
“esta noche tampoco me esperes para cenar yenny
no hagas preguntas que no puedo contestar
te amo a ti y a los niños yenny”
pone cara de John Huston y se alivia enviando su mensaje
“no hay dos sin tres”
“no hay dos sin tres”
“no hay dos sin tres”
repiten los que trabajan la huerta en los manicomios
y las enfermeras corren por las píldoras
un mussolini descafeinado se despereza
en cada mujer y hombre de la tierra
porque viene la guerra
los círculos de estetas se preocupan y discuten
la amenaza de un reverdecimiento de la poesía social
porque viene la guerra
hay 20 millones de refugiados
expulsados para siempre de nuestra especie
porque viene la guerra
se promociona un milagroso medicamento
en todo el mundo
en previsión de las futuras epidemias
porque viene la guerra
y luego otro y otro y otro
el escritor mimado por la derecha francesa
predice en su último libro
que no habrá guerra y vende en una tarde
medio millón de ejemplares
porque viene la guerra
hay cuarentones y cincuentones
releyendo con nostalgia a lenin y nostradamus
porque viene la guerra
el ruido de las teclas de esta computadora
ya parece el tableteo de una metralleta
porque viene la guerra
en el vaticano alguien enciende un cigarrillo
y sonríe mirando por la ventana
porque viene la guerra
se fueron hasta las nubes rozando las sandalias de dios
la harina el café el té y la heroína
porque viene la guerra
los académicos se reúnen en urgentes simposios
para discutir la posibilidad del surgimiento
de una literatura de posguerra y cuál será el marco teórico
adecuado si es que queda parado un ladrillo sobre otro
porque viene la guerra
y este poema no continúa ya en ninguna parte
porque viene la guerra
Cruza tu voz los círculos del sueño,
como si un dios antiguo te cerrara la boca,
¿detrás de qué otros cantos
sin estela en qué aguas?
Es de día en tu sueño bajo un sol diferente,
sonámbula a la vez en la orilla y el centro.
Oh no despierten a la elegida
en las profundas gargantas de las cosas,
que nadie, cruzando la habitación,
salte dentro del sueño
por caer en sus huellas sobre cuáles caminos;
nadie, ni los sonidos ni mi mano,
que existen en donde existe el tiempo,
agreguen sus llaves al enigma;
no cantas, eres tú la cantada.
En la mañana ardiente de los ojos cerrados,
escucha los susurros, las vetas minerales,
acaricia las sombras, reclama otra estatura,
la trae hasta los hombres.
La verdadera poesía está desnuda:
por eso estas palabras van dejando sus ropas.
La poesía debe ser la lengua
de la boca que dice la verdad,
la verdad que se agita y desprende
de ese núcleo vivo, no-vivo,
esa primera cosa que dejó
la huella que llamamos cosa
al llegar aquí.
Vivir, escribir poesía como quien talla madera,
buscando el eje viviente, que está en todo,
en todos y es el mismo.
Esta tarde y parte de la noche
volví a sumergirme en el espeso mar
donde flotamos los seres y las cosas.
Bajé por perlas que mostrar a los hombres
que temen siquiera el riesgo de la orilla.
Esta tarde y parte de la noche
estuve en ese silencio, en esas profundidades
donde el más infinito placer sería disolverse
y supe que en todos los caminos
hay monstruos para quien los teme.
Llegué nadando adonde no se ama ni se odia,
sencillamente se flota sobre un eterno presente
y todo lo que miras es tu contemporáneo:
nada más traen las olas del atrás y el adelante.
Tomé allí esta perla y ahora te la ofrezco.
Pero cuando quise volver,
no vi a ningún hombre en la orilla.
No vi orilla. Todo es el mar.
Esos que temen la orilla
no saben que caminan en el mar.
Y ahora te devuelvo, te exhalo:
entre mundos contrarios siempre estarás perdido.
Doblemente exiliada, criatura del sueño,
entre aquí y allí, donde estás parada.
Serás mi huérfano en un mundo de emblemas
y te perseguirán la espada, el gancho y la fría risotada:
solo tú sabrás dónde queda Ítaca.
Serás mi huérfano en un mundo de emblemas
pero sabrás qué mástiles sostienen esas lágrimas:
conversaciones, teléfonos y rostros serán tu escarnio,
dos días tus verdugos, pero a ti te hará llorar una palabra.
No volveremos a vernos nunca y nos veremos siempre:
esta sola ironía hará que todo exista y se contemple.
Pero serás sagrado. Ítaca no se olvida de lo que arroja al mar.
Sabrás que en cada cosa y hombre hay una porción de tu isla.
Te asomarás a ella para verte desnudo, solitario, repleto de tu alma, intacto.
Tu isla será cualquier cosa: un fragmento de pan peculiar,
la insólita confirmación de esta noticia grave.
Tu isla será cualquier hombre. Pero será casi siempre
una puerta cerrada. Ítaca no se olvida de lo que arroja al mar.
Y así sabrás que Ítaca no existe y que no existe el mar.
Las dos caras de una moneda caerán sobre tu mano.
Serás sagrado y algún día (solo yo tengo tu Palabra)
Algún día todo será plenitud.
Ítaca inundará el mar.
Por los corredores de la imaginación ir caminando,
libre y solo para siempre, como cuando era
y no sabía que era un niño,
hasta olvidar que estoy imaginando.
Que esta carne pesada, que orina y suda,
en una o dos ideas se resuma
o vuelva bien atrás, a esa casi nada
que casi nada ve en su cielo nublado.
Devuélveme al chimpancé o hazme solo literatura,
mas no me dejes la condición de hombre.
Esto que todo lo pesa en mí
afuera no pesa nada.
toda la tarde llovió
y nadie sabe dónde estuvimos
de ahora en más
me quedaré en tu sombra
viviré el fin de las estaciones cuando
el insecto retorna a su estado de larva
listo para creer que cada uno que anda
por la calle es uno que yo conozco
pero yo me quedaré en mi cuarto
hecho de tu sombra
en una habitación oscura
donde la muerte es una desorientada mensajera
donde entraré en esa pobre tan mínima luz
sea como eso sea