Laura Yasan

La llave Marilyn

 

 

 

la llave marilyn

 

el domingo cuidate

rubia

del teléfono

 

en el primer llamado estás pintada

al segundo estás verde

en el cuarto muerta

 

 

 

0800 marilyn

 

cuando el domingo te practica su clásica

llave marilyn

y quedás estampada contra la lona gris

¿estás en el umbral equivocado

en el número vivo

en el lugar de quién?

 

¿es frágil como la curva de tu cuello

o es una viga negra el hierro de tu mente?

 

¿está el mundo debajo como un refugio lleno

o está fuera de alcance como un hombre imposible?

 

cuando viene a llevarte a su tierra de nadie

y te obliga a entrenar su deporte de riesgo

¿es el lunes un muro donde vas a estrellarte

o una pared de agua donde vas a flotar?

 

¿toda la vida?

 

 

 

llave marilyn versión libre

 

el domingo a la hora de la muerte

tu sombra es una perla que rueda para nadie

los bares están llenos

en el aire resiste la arpillera del sábado

el ruido un entramado de colillas y rouge

una pared de clavos las voces de los otros

y el volumen del fútbol supera el decibel

de los hombres que lloran sobre una chica fácil

 

el domingo a la hora del escándalo

hay un cambio impreciso en la velocidad

y los minutos pasan su mirada de vaca

sobre tu pasto tierno

 

en la mesa del al lado una pareja rompe

la tarde en pedacitos

y una aureola de vidrios va empapando el mantel

 

yo pensaba en sus brazos

el domingo a la hora de la muerte

como si no estuviera

 

 

 

manual de los amantes

 

yo te entregué una joya diminuta

un zafiro escamado en el cuerpo de un pez

 

y lo dejaste caer

en las cosas que pasan

 

 

 

química orgánica

 

todo el tiempo que tarda el corazón en olvidar la música

y acostumbrarse al ruido de hojas muertas

que desprende el recuerdo cuando avanza

 

todo el tiempo que tarda en separar

hebras impuras del oxígeno

latido de temblor

señales en la falla

 

todo el tiempo que tarda en reaccionar su ángel sometido

la boca azul contra la noche

ese torrente oscuro que va en la cicatriz

como un pez por el cauce del misterio

 

todo el tiempo que tarda en corromper

la ruta del carbono

y arder bajo la nuca el tronco de su árbol

 

se rasga en las mejillas una alfombra de seda

la lengua flota en una ciénaga

y es un beso de sal sobre la llaga

todo el tiempo que tarda el corazón

en dejarte partir

 

 

 

preludio en sí sostenido

 

y que me aten

a la cama de un hospital

que una enfermera muda abra su pastillero cada veinte minutos

que me toque preludios de chopin

a las seis de la tarde cuando estalla el mercurio

y mi cuerpo es la funda de un dragón adiestrado

para increíbles números de fuego

 

que me frote anestesia en las encías

que suture mis labios

y dos veces al día me descargue cien voltios

si mis brazos no sueltan

si repito su nombre

 

que rece una plegaria sobre mi corazón

que no se me despierte

 

y las horas trabajen los espacios

donde pueda el olvido detenerlo

 

 

 

deje su mensaje después de la señal (toma dos)

 

si en el lugar de la belleza

nace una geografía inconsistente

un médano que el viento

mueve en la indiferencia de las horas

si el yo se suelta en esa arena

y ensuciara lo íntimo su percepción confusa de lo externo

si toda evocación fuera un exilio

del yo como una patria

si en la enajenación

la vida sucediera en la memoria

y la memoria actuara como un dique

si sólo el deterioro

despertara en el cuerpo una leve inquietud

un recibo apremiante

si el sentido obedece en la carencia a cierta voluntad

y ceder al vacío fuera tan natural

como si desprendiera

el yo de mí

en la boca de un hombre

 

 

 

palabras en una lengua muerta

 

yo hablé de tener frío y no sabía

nada del frío

hablé incansable de lo oscuro

y del silencio en la soledad

con mi voz de creer

con esta misma boca que ahora calla

la verdad sobre el frío y otras palabras básicas

en la heladera de la morgue

 

 

-De La llave Marilyn (Premio Casa de las Américas, 2008)

Laura Yasan (Buenos Aires, Argentina, en 1960). Publicaciones: Doble de alma (Tierra Firme, Bs. As.1995). Cambiar las armas (Botell ... LEER MÁS DEL AUTOR