Fabricio Callapa Ramírez

Levels

 

 

 

 

l e v e l 0 2

 

sound test

ya no recuerdo el truco para escoger los niveles y las zonas

y me doy cuenta que estoy en mi cuarto menú de opciones

probando la música y aumentando el volumen para que los parlantes de la tele me repitan

las melodías de un chip yamaha

y no recuerdo y la aventura de vivir se ha enclaustrado en una galaxia de habitaciones

con la puerta asegurada

y mientras una melodía empieza a sonar imagino lugares

instrumentos midi que me reflejan el tono de una batalla épica en el espacio

o me llevan a una fábrica química de aguas rosáceas

a las alturas de un lugar de nieve y lava

a océanos de petróleos recrudecidos por tonalidades de oro inexistente

al pinball paradisiaco del azar y la limitante del tiempo

a una noche cuyas estrellas son apenas pixeles blancos que titilan su brillo

elevo la mirada para salir de la mirada del televisor

mis ojos se pierden en la pantalla en tanto la música siga sonando

no recuerdo las contraseñas

no recuerdo cómo salir sin empezar

no recuerdo cómo salir y escoger el nivel sin mayor libertad que mi decisión

apago la consola

que de pronto me suena parecido a consuela o consuelo

apago el consuelo

y el televisor de tubo catódico me muestra a un sujeto sentado frente a una mesa de vidrio

y una pantalla con el mapa nacional

y las cifras de contagio en aumento

y las muertes esparcidas por el globo terráqueo

dejo el control remoto

y vuelvo al celular

y a la pantalla de otra llamada realidad

y la gente oculta el gesto de estremecerse

y ya no sé si afuera hay algo de lo que veo adentro de mí

o es solo la imagen que la pantalla me ofrece

nunca fui agresivo cuando quise aprender a gritar

quizás temía en todo caso a que mi voz desentone

así me programaron en bancas y aulas con historias de un fastuoso pasado que se victimiza

y se queda quieto en la espumosa rabia

podría quejarme de esto y escribirlo en facebook o twitter

y la satisfacción me vendría con otro pulgar arriba o un corazón de curvas sofisticadas

con la perfección en su acabado

a fin de cuentas seguimos progresando

que hay que ser optimistas

 

 

 

 

l e v e l 0 3

 

vuelan ovnis en videos de youtube

en resoluciones y distancias próximas al engaño o la especulación

voces crepitantes hablan de conspiraciones chinas con videos de gente tosiendo

y pienso mientras escribo

y la música sale

y las voces se agitan y son accidentalmente hundidas

en la distorsión y el reverb

las palabras se pierden

en el baile de la soledad y los mashups editados

voy a escribir

y que cada verso esté determinado por un enter

y mi brillantez intelectual se haya olvidado del lenguaje

y la preceptiva de la brillantez

y la lucidez de los amos y señores del olimpo literario

y el legado de cientos y cientos de años

que el día sería muy bonito

y hasta diría

que el día

sería

muy harto chalita

como en esos años de ociosa infancia y adolescencia

de cuando miraba las salas de videojuegos hasta que llegaba la tarde y me amontonaba

entre los mirones cuando sabía que alguien llegaría hasta la final y quedaba boquiabierto

ante la espectacularidad de los gráficos

una combinación

de colores

inéditos

moviéndose

en la pantalla

vencer a rugal con sus brazos mecánicos

era tan simple pensar en las formaciones del próximo equipo de king of fighters

nuestro único problema al colocar la ficha en la máquina

como el sueño en la pantalla de selección de personajes

en los endings de las series en la tele

con la nostalgia de la reconciliación

hasta mañana telecita le diría

dándole ganchos al aire y verme tan ridículo

al creer que de mis manos emanaría una flama de poder

o cantar en un inglés que recién balbuceaba

como si estrujara el aire en masticables

hurtándoles un significado

o como si hiciéramos la coreografía del rollin’

chicos inútiles de pelos parados con gel

o gorras rojas de imitación

y nos creyéramos personas de mundo

y nos creyéramos modernos

y alguno de mis conocidos

me pregunto dónde estará

decía que en el futuro limp bizkit

sería de esos grupos que como los beatles

serían recordados porque habían marcado una época

me río como cojudo cuando recuerdo que por algún momento

por la emoción circunstancial de mi adolescencia

creía que tenía razón

 

 

 

 

l e v e l 0 4

 

usemos el pasaje a los museos del vacío

no sé si valdrá la pena sentir que me desconecto una vez más

aunque no me libere de la pantalla

con las luces que surgen

la naturalidad de la energía atravesando los cables

la invisibilidad de la transmisión de datos

y de pronto cambiar de lugar

es como cambiar de nivel

colocar otro cartucho a la consola

abrir otra ventana en el navegador

escribir otro mensaje personal

y aguardar la respuesta como único estímulo

o también podría montar en el editor de la compu

una fiesta en el campo en VHS a la moda del post-punk ruso

y es otra pantalla

nada más que eso

y vuelvo a los museos del vacío

y mi archivo está dañado

las ciudades míticas se estiran

como el líquido de una pantalla lcd

las columnas se deshacen

suspendidas en el aire titilan

y las melodías de entrada se repiten en loops corroídos

y estridencias de conexión

los colores de los museos del vacío se sobresaturan

y cobran el aroma de un helado de frutilla

desvaneciendo calles y horizontes

muevo las flechas para insertar las mismas palmeras

y cobra para mí un nuevo significado el rol de creador con el mouse

y decorar el camino a los museos del vacío

y encuentro galerías de amigos familiares conocidos prendes y decepciones

y ese vacío poco a poco

se va volviendo más yo

y nadie más que yo

 

 

 

 

e r r o r

 

qué es lo que me queda

nombrar el pasado y habitarlo en la memoria

no lo sé

no lo sé

solo somos gente ensimismada con su aparente lucidez

estoy escribiendo con el paso de los pensamientos

con el malestar de la página no disponible

enmarañado en toses secas

y los cuestionamientos a mi manera de ver las cosas

que a medida que va pasando el tiempo

vamos haciéndonos más y más conscientes de nuestra insignificancia

que nuestro mensaje más compartido es una ridiculez o nuestra muerte

el hombre de hoy es tan solo

un ser abrumado de sí mismo

escarchado en redes de tedio cuando no es él

el protagonista de las aventuras

o cuando no descarga aquel valor

en algo más que una estadística

soy un ser que parece haber conocido las palabras

las palabras ya están aquí

lo demás

lo dudo

no sé cuándo estará

Fabricio Callapa Ramírez (Sucre – Bolivia, 1987). Miembro del extinto Taller de Literatura Creativa de la Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca. Public ... LEER MÁS DEL AUTOR