Diego Maquieira

La Tirana

 

 

 

LA TIRANA III
(PULL DOWN THY VANITY)

Deja de mirarte por alguna vez en el cielo
y sácate ese sombrero elegante, Velázquez
porque te voy a hablar de amor
Eres un brillante ramplón y un sabio
Tal vez el último que haya tocado el alma
de esta pandilla, de estos pajes que hablan
y caen aquí en este salón encantador
Porque dime, ¿en qué otro salón,
sobre qué otra alfombra,
podría haberse juntado tanta mediocre notabilidad?
Que no saben ni lo que es la gran vida
ni un antiguo pebetero de cloisonné
ni un buen polvo lleno de ternura
Velázquez, por favor, echa a los mozos
Porque como ya sé que me has abandonado
y que piensas robarme toda mi plata
No te quedes con todo, no seas tan duro
déjame por lo menos tu vanidad
Deja a un lado tus modales de chambelán
y escúchame que ya no voy a hablar más
El amor que yo llevo adentro es terrible
es como arrasar viento y conmover despojos
se va acercando a los ojos de Dios
va levantando un vuelo de Juicio Final
y se va haciendo tan grande, tan adverso
que ya no hay cómo echarlo abajo
No se te ocurra intentarlo, Velázquez
Nos aplastaría a todos.

 

 

LA TIRANA IV
(HOTEL VALDIVIA)

No quiero hablar del medio papelón
Velázquez. Perdóname, pero no había
nadie. No fue nadie a tu estreno
cuando te arrendaste el Hotel Valdivia
para restaurar la Inquisición de Lima
que te quedaba más cerca
y complacer así a tu Iglesia.
Nos recibiste subido en el techo copiado
a la pata al cola de Miguel Ángel
Y te tirabas desde allá arriba
a hacer volar la pieza principal
de los Reyes Católicos.
Estaban tus peores amiguitas
La Pío Nono, La Carla y la Reina María
Así fue que tu amigo el prelado buenmozo
que merodeaba por el sector
se persignara como el mar
La media fiesta, Rodríguez, los pocos invitados
que iban llegando volaban por los salones
porque los cuerpos iban en el aire, Velázquez
agarrando lámparas y gritando amor
a los ataques inmisericordes de tus perros
No sabíamos cómo monjas salir de ahí
Y ya estábamos pensando en dar la muerte
cuando te vino un fuerte bajón a la cara
y se te ocurrió echar a volar a la mamá
mente fuera de aquí, y verla paseándose
desconsolada por los pasillos del hotel.

 

 

LA TIRANA VI
(HABÍAS CHUPADO MUCHO TODA LA NOCHE)

La viste en el cine Marconi el domingo
a la salida de misa. Habías chupado
mucho toda la noche como queriendo decir
que la soledad de aquí te la mamabas
tú solo. La Mussolini hacía el papel de puta
pero no había nada de qué asustarse
Llevabas como seis meses sin ver la monja
encerrado con tu cajón de whisky
pensando y dándole vueltas a la Derrida
Y en un momento estuviste a un punto
de haber volado el teatro cuando los ojos
se te quedaron pegados, y ahí creíste
que la estabas tocando con el fluido
de tus inhibiciones, que empezó a correr
por toda la sala como la simple luz
Y todavía dicen que tienes tan mal corazón
Porque aquí te quitan la vida, Velázquez
te sueltan el cuervo de la religión
Tú decías paraíso una que otra vez
porque te calentaban sus medias piernas
pero tú decías paraíso a las paredes
para no pasarte el mes solo en cama
con tus pantalones hechos bolsa
y con una imaginación de los manicomios.

 

 

LA TIRANA X
(TU GRAN AMOR)

Yo te voy a contar la media cochinada
que nos hizo esa noche tu gran amor
Estaba en el Salón Rojo
estaba sentado en su sofá de felpa rojo
viendo Tráiganme la cabeza de Alfredo García
por novena vez sin parar, y rodeado
de su famoso grupito. Y la copia ya la tenía
casi quemada cuando me decidí a entrar
a anunciarle la muerte de Olivares
El mala persona se negó a recibirme
y sus perros me mostraron a la virgen
Me dieron medio segundo para saludar
y de ahí me fui soplada por el hall central
hasta el living, y con riesgo de mi vida
me largué a llorarle la nota oficial
que decía así: Francisco de Olivares
fiestero y cafiche norteamericano
nacido por ahí, vivió en Chile, frecuentó
a Machinegun Kelly, Babyface Nelson
y De María entre otros. Murió loco
esta madrugada en el asilo El Peral
tras haber intentado asesinar a su madre
Y quién te cree Alessandra que a Velázquez
no se le soltó ni el chaleco contra balas.

 

 

LA TIRANA XX
(LA ÚLTIMA CENA)

Las grandes pasiones, Velázquez
las grandes pasiones se viven tan solas
que mírame a mí, los habría matado a todos
los habría ahorcado de frac arriba de mi cama
les habría sacado el martirio de los ojos
hasta que hubieran visto el cielo debajo
pero me llenaron de amor estos salvajes
Me mandaron una luz de más arriba
y me falló el ataque que les tenía reservado
Te íbamos a dar una gran comida sentada
y esta vez iba a ser con misa, Velázquez
Y como a ti te gustan las misas
con cartuchos puestos en los candelabros
y con la cuchillería que le robamos al Chupo
para que no se viera tan pobretona la mesa
Iba a ser la mejor vida que se hubiera dado
y pensábamos tirarnos de la Torre Santa María
para abajo como Ángeles panteístas
para que este pueblo mirara al cielo
alguna vez en su vida
Pero yo estaba más soñando que pensando
y me vi entonces hablando en el aire
y se me empezó a mover el piso, Diego
Diego, me vi de repente en el vacío
Me vi cayendo, cayendo muy bajo
como María abrazándose al palo de la cruz
como Lerma echado sobre tu sofá tan bueno
Porque jamás en mi despiadada y fría vida
me había ablandado un Dios que me sonriera
Jamás me había salido al paso un amor
que me pisara la cara como yo se la he pisado
Porque Velázquez
Porque déjame decirte algo que te llegue
Si tu par de enanos sucios y descoloridos
me hubieran mirado llorando por los salones
por primera vez habrían visto un alma.

 

  

LA TIRANA XXI
(YO, MARÍA VELÁZQUEZ DE MUSSOLINI)

Estábamos yo, Peckinpah, Dios
y el chileno Altamirano
acompañándolo en la volada final
y viendo qué podríamos hacer esa noche
cuando en microsegundos nos dimos vuelta
y vimos cómo se agarraba a las sábanas de raso
cómo se agarraba a los hoyos de la pared
convencido que lo estábamos velando
Y echándonos para atrás en la desconocida
no dejó que nadie se acercara a su cama
Hizo un gesto no como diciendo Boojum Boojum
como que volaríamos con muchas vidas
Tenía debajo una feroz caja sorpresa
y era de verdad que quería salvarnos
aunque apenas se nos pasó por la mente
porque hasta en eso se cuidaba
del miedo a que lo atacaran soñando
Ahí le pusimos el Mesías para darle más fe
al dolor y salimos arrancando por el salón
hasta que ya no pudo más y lanzó rayado:
Yo, María Velázquez de Mussolini
el más pasado para la punta que hay acá
rezo una última plegaria
por el mama de la media mente
y me voy con una rabia infinita.

 

 

LA TIRANA XXII
(TOCADA COMO BALSA)

Velázquez, soy una bolsa llena de amor
desocupada y estoy sola
y a punto de reventar en Chile
y me importa un Cristo todo el largo de este mundo
Qué gran final es morirse, Velázquez
pero qué triste
y la verdad es que no queda nada, nada
Te he aguantado toda la vida
y ahora vienes con que no me amas
Lo sabía, lo sabía
algo va a pasar entre tú y la Mussolini
Lo estoy viendo
aunque cuando te miro no ven mis ojos
Qué gran final es morirse, Velázquez
Tengo una tristeza de cadena perpetua
Soy la que viene de arriba a abajo
Soy la que más cae desde más alto
Pero soy la que se viene abajo entera
No la que se está muriendo a pedazos
Soy la única aún que va quedando
la ultimada belleza, la Santa Escándalo
que te ilumina el alma de repente
y no por la luz que te hago llegar
sino por la vida tremenda que llevo
ya ando tocada, tocada como balsa.

 

 

Diego Maquieira (Santiago, Chile, 1951). Poeta y artista plástico. Considerado uno de los autores más significativos de la poesía chilena actual. Entre s ... LEER MÁS DEL AUTOR