Carmen Berenguer

Plaza tomada

 

Por Claudia Posadas

 

En México acaba de ser publicado el libro Carmen Berenguer. Plaza tomada (Poesía, 1983-2020), cuya curaduría y prólogo corrió a cargo de la escritora mexicana Claudia Posadas. La antología, que reúne 40 años de trabajo de Berenguer, fue editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León (México, 2021) y cuenta con una nota preliminar del destacado crítico peruano Julio Ortega.

El volumen abarca desde el primer libro de poesía de Berenguer, Bobby Sands desfallece en el muro, de 1983, hasta el más reciente Plaza de la dignidad (El Mago Editores, Santiago de Chile, 2021), pasando por Huellas de Siglo, 1986; A media asta, 1988; Sayal de pieles, 1993; Naciste pintada, 1999; mama Marx, 2006; Maravillas Pulgares, 2012; y Mi Lai, 2015.

Se trata de una propuesta crítica de riesgo y fuera de la convención ya que esta antología no fue organizada cronológicamente. Como estamos ante una obra unitaria en cuanto a la conciencia crítica, descolonizante, antipatriarcal, y desinstaladora a partir de la cual ha sido escrita, los poemas de sus primeros libros dialogan y son coincidentes con sus recientes escritos. En ese orden, independientemente del año de su publicación, dichos poemas fueron organizados y estructurados dentro de ocho ejes temáticos (correspondientes a los capítulos de la antología), que tanto la crítica como la autora de la antología, han identificado en la poesía de Berenguer: 1) La tensión social y la lucha soterrada de clases;  2) La crítica y cuestionamiento del sistema; 3) El cuerpo violentado y cosificado por el poder; 4) La mujer como individuo violentado; 5) Lo urbano; 6) El lenguaje; 7) Lo biográfico como fundamento del discurso y 8) La Revolución Social de Octubre de 2019.

Para la antologadora, además, este trabajo corresponde a una convicción de visibilizar y poner en la mesa de discusión del canon, la gran poesía escrita por las maestras de la poesía latinoamericana como lo es Carmen Berenguer.

Presentamos un fragmento del prólogo que, a manera de conclusión, despliega el espacio de la Plaza como metáfora y escenario de la obra de Berenguer y como espacio simbólico de libertad donde brilla el lucero del alba.

Se abrirán las grandes alamedas…

“Dignidad”; “Constitución”; “No estamos en guerra”; “¿Dónde está la razón?”; “Que sus rostros cubran el horizonte”;[1] “¿Qué entiende Ud. por Democracia?”; “Chile despertó”; “Por un nuevo país”, fueron las consignas proyectadas en la fachada de la Torre Telefónica por Delight Lab, durante las siete noches[2] que duró el toque de queda en Santiago, en medio del estallido de 2019 y la represión. “Históricas”, fue la intervención trazada con luz en la explanada de la Plaza por estos activistas, el día de la manifestación feminista del 8 de marzo de 2020.

A la par, en el espacio atemporal y metafórico de la Plaza de conciencia, aquella plaza levantada con la palabra poética de Berenguer, esplenden en el cielo circundante, y proyectadas por el corazón de una obra escrita en comunión con el espíritu de su país, no sólo las anteriores frases, sino el rostro sereno, porque su lucha no fue en vano, de Lautaro, de Camilo Catrillanca, de Víctor Jara, de Bobby Sands, de la madre y de las tías de la huachita; los lemas de Las Tesis, los ojos-luceros de Fabiola Campillay y de Gustavo Gatica y, en lo más alto, el otro gran lucero, portador del amanecer, el Guñelve.

Caras y hablas, todas ellas presentes en el ágora alegórica que es esta poesía, una plaza tomada por el discurso de la conciencia colectiva de un país, de un continente. La obra de Berenguer representa, aludiendo a uno de sus títulos homónimos y tomando en cuenta el sentido de imprecación que conlleva su poética, La gran hablada de la resistencia latinoamericana.

Una obra vigente que, desde el pasado atemporal, nos habla del hoy, proponiendo nuevas lecturas de la historia y fundamentos para incluso, aprehender el mañana. Una futuridad viva donde ese pasado vuelve con más fuerza que nunca, porque las grandes alamedas se han abierto ya, como fue el anhelo y esperanza de Salvador Allende, en ese último y hermoso discurso: “Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”.

Se han abierto, sí, para no cerrarse, al paso de la dignidad, que es imparable porque, como dice Carmen Berenguer, “se encendió la mecha”; porque la imagen del pueblo enarbolando sus banderas desde el punto más alto de la plaza ha sido fijada para siempre en la historia. Porque la palabra “Renace”, iluminada por el Guñelve que, por unos momentos, descendió de su firmamento conjetural para coronarla, fue proyectada en la Torre Telefónica por Delight Lab, el día que el pueblo alzó la voz para aprobar una nueva Constitución más justa y humana durante el Plebiscito Nacional de Chile 2020.  Porque como canta Joan Báez,

    “no, no, no nos moverán”,

 la plaza ha sido tomada.

 

Notas

1.Un verso del poeta chileno Raúl Zurita, XXIX Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2020.
2.Del 19 al 25 de octubre.

 

 

Poemas de Carmen Berenguer

 

Plaza de la Dignidad *

La plaza de la dignidad fue nuestro sueño
Imaginado en aquellos días dignos ganados a puro martirio
desangrándonos en esta plaza escuchando tus letras Víctor Jara
la hicimos sentida y abrazada coreando el 18 de octubre del año 2019
día jueves del estallido a las 8 de la mañana
y que no se nos olvide
escuchando tus ecos
tus risas
tu llanto
esos coros
cantando canciones de nuestro memorial inolvidable
siguen y pertinentes resonando como si la plaza fuera tuya
de nosotros fuera mía
en mis oídos tus vibraciones sutiles
a veces pasos
a veces gritos
corriendo llegaron a estas calles
donde nacimos oliendo sudores idos
el olor de la camisa del padre desaparecido
la madre refugiada en su falda
guardada en la lucha de antaño
retomando el sentido denostado que estuvo en estas calles
ese olor inconfundible que no perdimos
ni en el girón de esta esquina
ni en todas las plazas con banderas oteando su orgullo de trapo tricolor
en los colores de mi infancia
Ágora emblemática en el estallido en el año 1949
con harapos malditos de una marcha callejera
creamos sus vórtices en los rincones de la urbe
centro de concentraciones
taconeando en los balcones de mi cuadra
“Y quién lo mató y quien lo vengará”
resonaba sola la huella de ese grito en la marcha por el salario
Se nos hizo costumbre salir a pelear por las chauchas
atisbando ráfagas
palos
y perdigones
Vocería aguda cuando salimos en 1957
porque subieron la micro en la batalla de Santiago
cuando cumplí los quince años
y los canallas en la sombra dieron la orden de matar
rasgando las cuerdas en la voz de Violeta Parra
“me gustan los estudiantes”
Esta plaza la planeamos con argumentos
la chillamos en todas las plazas de Chile
y la siento tan mía desde el día que tomamos la calle
hasta botar la tiranía
En esta misma plaza nos mordimos la amargura el 11 de septiembre de 1973
día que nos robaron el sueño de abrir las alamedas
y como en una novela negra masticamos su polvo y su dolor agrio en el pecho
Esta Ágora chilla de ira y rebeldía de esquina a esquina su vocería
Esta plaza la creamos a punta de sacarle al lápiz
raspando las páginas de la historia
en tinta roja de sangre en el rio Mapocho
río de callampas visibles en el territorio
impresos brotes siniestros desde la pampa
río de cadáveres pasan
desde las cumbres hasta los acantilados
Este rio de sangre nos otea desde las piedras hasta el mar
Un día sin darme cuenta unos pasos nuevos
se oían por calles aledañas
una canción nueva coreando sus laderas
¡era el estallido!
Y se llenó de fuego mi corazón triste
antorchas ardientes vinieron del horizonte
a encender la mecha las voces del sur
a prender el fuego en las barricadas
Nunca el cielo fue más rojo en el aire
por los aires
otro tiempo prefiguraba el entorno
coreando como huracán de voces
Se llenó la plaza en esta síntesis del horror vivido
sus paraderos en las cuadraturas de sus calles horizontales
donde pisamos muertos bajo sus escombros
se escribió a paletadas con colores risueños los muros de la ciudad
cada día al cementerio patio 29 en donde tú estabas
sintiendo esta nueva asonada callejera
como ecos del pasado
sin claudicar rayando lágrimas en las paredes de los muros
la sombra de tu madre
arrastrando los pies cansados de ir a los tribunales
con una foto bajo su cuello
La tía Elsa
la encontré en los jardines del antiguo Congreso
en una movilización por el salario en el siglo pasado
joven en aquel encuentro
es que nadie sabe de qué manojo de viejas vengo
cuando me lavaban el poto en las acequias
tía Elsa huérfana y proletaria siempre alegre
nos abrazamos rodeadas de trabajadoras
a temprana edad se educó en la Casa Nacional del Niño
donde yo nací
aprendió el oficio de hacer sandalias de cuero
No olvidaré esa imagen
porque desde ese importante momento la volví ver
en cada marcha de mi vida
los días viernes como siempre
dignamente hacia la caminata final
tantas veces hasta la llegada de los nietos
para recuperar el habla
de nuestra memoria humillada tan injusta
esta historia ha sido trasmitida palabra a palabra

Y se encendió la mecha.

 

 

 

Documento de la rebelión *

Les dedico estas letras a los denominados Vándalos de las marchas, satanizados y criminalizados: “Vándalos” creadores de esta épica de Chile.

La Revolución del 18 de Octubre por un día se diferenció de la de los bolcheviques que fue el 17 de octubre. Los vándalos eran un pueblo germano situado en las fronteras del imperio romano, concretamente en Europa central. Allí empezaron a presionar para conseguir tierras, recompensas y beneficios. La idea de agresión y violencia quedó asociada históricamente al término vándalo. Esto se debió a que estos usaban métodos sangrientos y violentos para irrumpir en el imperio romano, sitiando sus poblaciones. Por el contrario, estos denominados Vándalos chilenos, son urbanos, se han inspirado más en Lautaro, Catrillanca y en la lucha rural, por su epicidad. Estos Vándalos realizan la lucha barrioca urbana, y para mantener la toma territorial, prender la barricada es su ritual callejero y para mantenerla en llamas usan todo tipo de materiales de desechos y sus simulacros, con el afán de tener prendida la calle y su memoria proviene de las reyertas en el día del Combatiente del 29 de marzo en recuerdo del asesinato de los hermanos Vergara. Son jóvenes de colegios municipalizados, que en vez de andar marcando juegos electrónicos solamente o buscando robar para vestirse a la moda, usan el sesgo anarquista de negro como su bandera negra el sello de esta rebelión.

 

 

* Poemas incluidos en Carmen Berenguer. Plaza tomada. Poesía (1983-2020), selección y prólogo de Claudia Posadas, nota preliminar de Julio Ortega, UANLS, México, 2021.

 

 

 

-Carmen Berenguer
Plaza tomada (Poesía, 1983-2020)
Selección y prólogo de Claudia Posadas.
Universidad Autónoma de Nuevo León
(México, 2021)

 

carmen berenguer portada

 

 

Carmen Berenguer Poeta, cronista y artista visual chilena nacida en 1946. Ganadora del Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda. Autora de los poemarios ... LEER MÁS DEL AUTOR