Antonio Arévalo

Las tierras de nadie

 

“Comprendí que eran mis propios funerales los que pasaban allí.
Mis dedos tocaron mi cuerpo.
Sentí en la yema una sensación anodina. Dije entonces: “He muerto”.
(Juan Emar)

 

las iniciales de muchas palabras me nacieron después, lejano de las cárceles, de las alambradas, de las torturas, de aquellas mujeres que esperaron en vano en el umbral de sus puertas a cualquier padre o a cualquier hijo 

(apuntes contingentes, atinentes a la salvación de cada cual)

 

1

había una vez un país había una vez un país hay un país hay varios países, hay también una sucesión de golpes de estado -que a estos países- no los dejan ser países

 

2

¡te lo habíamos dicho! – ya lo habíamos entendido – no habían entendido nada ni antes ni después. Ahora no podíamos – tú entiendes – y entonces tú y yo entenderemos, aunque ellos no hayan entendido, aunque ellos digan que nos dijeron, porque ellos nunca entendieron, no entendieron antes, no entenderán después

 

3

cierra la puerta, pon el candado, no llores, me decías:
aún perdura dentro de mis ojos la última mirada de tus ojos color café

 

4

subdesarrollo (versión en un verso)
hay seres que comandan a seres, que obedecen y mandan a otros, que obedecen y mandan a otros, que obedecen y mandan a otros, que obedecen y mandan a otros, que obedecen y continúan mandando

 

5

propuesta unitaria
nada con nada,  nada con ellos, nada con nosotros, nosotros sin ellos, nadie con ellos, nadie con nadie, nadie con nosotros ni con ellos, nosotros sin ellos y ellos sin nosotros, ellos, nosotros y la nada. Ellos, nosotros, nada

 

6

¿debería haberme llegado la hora?
había, perdón estaba habiendo o había habido, aún no sé si no hubiese sido porque no estaba, cuando debía haber estado, habiendo estado después y permanecido atónito por segundos que te parecen siglos o siglos que se te empequeñecen a segundos, allí donde antes estuvieron y donde debería haber estado, donde ahora no están aquellos que yo tenía que ver, pero no vi, ni creo volveré a ver , porque se los llevaron y yo no estaba, porque no llegué, más bien dicho llegué después, después de 15 minutos que se los habían llevado, 15 minutos después de la hora que habíamos quedado de acuerdo, 15 minutos, sólo 15 minutos después

 

7

fórmula: volver =a-ha-c-ser
hubo seres que para continuar siendo seres, debieron dejar de ser porque otros seres, que habían dejado de ser los obligaban. Hubo seres que desde esa fecha se lanzaron de la última ventana del Empire State, desde la cúpula del Vaticano o de la punta de la Tour Eiffel, para dejar de ser  y dejaron de serlo. Hay en el país de estos seres, otro grupo de seres, unos que luchan por y otros que luchan contra de que estos seres, que habitan en el país de otros seres, regresen, a ser a hacer lo que les pertenece. Sabemos de estos seres y de los otros, pero somos seres que somos y que queremos continuar siendo, es por eso que declaramos nuestro derecho a volver a ser, a hacer, ahora indiscutiblemente ahora

 

8

receta
ingredientes:
una porción de buena voluntad, extracto de honestidad; un poco de polvos de conciencia; una cierta inteligencia, un poco de visión futurista; un trocito de unidad y unas gotitas de acuerdos básicos

Preparación:
se toma el trozo de unidad y se corta a pedacitos, luego se echa a freír todo en un gran sartén, tapándolo bien para que no se escape.
En un molde aparte se baten la conciencia y la visión futurista, agregándole de a poco la buena voluntad y la inteligencia. Cuando esté bastante espeso se estimula esta alianza con una gotitas de acuerdos básicos, tratando de que no salgan a flote los rencores. Con mucha prolijidad se enderezan las coberturas; y haciendo una limpieza General/izada se revuelve todo.

Si quedara un poquito ácido, añadir una pizca de paciencia, esto evitará eventuales síncopes.
Luego se trata de no poner cara de paciencia y de servir calentito

 

9

un señor dijo uno más y somos. Otro un señor , otro señor y dos señoras dijo somos y desaparecieron un señor y una señora

 

10

anteanoche me morí, díjose, luego pasaron tres días y resucitó. Nunca se supieron las causas de su vida

 

11

reflexión final:
si los generales no fueran existido, cristo hubiese muerto de vejez

 

el luche exilio

décimo primero del noveno del 973, pasado el 1.000, después de cristo
me voy muriendo (vengo de nacer)

Antonio Arévalo (Santiago de Chile, 1958). Poeta, gestor cultural, consultor y curador independiente. Ha organizado importantes reseñas internacionales, m ... LEER MÁS DEL AUTOR