Omar Lara

El huevo nostálgico y otros textos

 

 

PLAYA

Las mujeres semidesnudas y los hombres
carentes de imaginación nos reunimos
tranquilos a la caída de la tarde, cada uno
en su respectivo espacio.
Jóvenes audaces, mientras tanto, sacan machas del mar,
en actitudes sugerentes y malignas
que nos hacen empequeñecer.
Algunas sombras aparecen y desaparecen impulsadas
por el vibrante olor que fluye de las olas
y yo me tiendo frente a una mujer
embarazada hace ya mucho tiempo.

 

 

DÍA DE VERANO

Este ojo hiriente sanguinolento
es lo único real
este fruto deshecho descolgándose
presuroso
dispuesto a jugarse una última carta
cuando las sombras que su aniquilamiento
indiquen
o su sagacidad
nos lo oculten a los humanos ojos

 

 

ASEDIO

Mira donde pones el ojo
cazador
lo que ahora no ves
ya nunca más existirá
lo que ahora no toques
enmohecerá
lo que ahora no sientas
te ha de herir algún día.

 

 

PODERÍO

Atravesamos muros
y vemos debajo del agua
hablamos con seres de otras edades
y adivinamos el porvenir
encontramos una aguja en un pajar
y la perdemos oh dios.

 

 

OBJETOS

Nos hablan de qué, de qué
naufragios provienen
desde qué dilatada orilla
fatigosa nos mientan.
Emiten sus olores, sus ruidos
peculiares.
Sombras veloces, párpados
en acecho.
Materia en tránsito.

 

 

LOS HABITANTES DE LA TARDE

Alguien aguarda en los edificios de la tarde.
Las mantas negras en las ventanas no pueden
significar sino señales
y los silbidos sin origen preciso y las mesas
donde hubo gente recién.
Me resigno a no acudir al llamado de estos objetos
en los que los habitantes de la tarde
han dejado su huella cálida:
dibujos diseminados, tazas humeantes,
signos escritos
con apurado esmero en las paredes.

 

 

EL ENEMIGO

Es cierto que estoy prisionero
de algunas palabras precipitadas
y terribles
que proferí a propósito
de alguien. Alguien
con quien feroces nos herimos
y al que abrazaría de inmediato
si lo tuviera a mi lado

 

 

LA TIERRA PROMETIDA

In memoriam
abuela Carmen

Yaces en tierra firme
extraña a tu extenuada desesperanza,
confundida con la tierra que soez te fuera
cuando vivías y la necesitabas tantísimo.
En tardía congruencia te deshaces
y la tierra en que yaces
te es aún sorda y ciega.

 

 

JUGADA MAESTRA

Ya ni te pido que descanses, pequeñísima
impostergable mujer mía.
Porque esta broma del amor, esta
jugada maestra de sentirnos necesarios
ha ganado terreno, nos ha solicitado sabiamente:
nos hemos vuelto locos.

Hemos resuelto que esto es el amor.
Sólo falta saber cómo lo utilizaremos
de qué buena manera para todos
y antes que sea demasiado tarde.

 

 

CALLES SUCIAS

Lo que una vez amamos nos pertenece para siempre
(debí decirlo en una carta a fines de 1970)
ahora lo recuerdo mientras recorro las calles
con restos de frutas y papeles inmóviles
y con altos faroles y sombras
y otras cosas confusas.

 

 

MIRO ESTA TARDE QUE PERDÍ

Miro esta tarde que perdí
esta tarde limpia y brillante
no estoy en ella sin embargo.
Es que de pronto me llegó
su soplo antiguo, delirante.
Me vi corriendo sobre el pasto
entre las margaritas de Imperial
bajo álamos y eucaliptos.
Miro esta tarde que perdí,
robábamos frutas en las quintas
apedreábamos el aire
nos revolcábamos en el trigo.

Y era en tardes como ésta.

 

 

HE AQUÍ UN BELLO NAUFRAGIO

He aquí un bello naufragio
Observa esos objetos que flotan en el mar.
Tiro las redes, he capturado un pececito, se debate.
Soy tuyo, me dice cuando logra tranquilizarse,
responderás de mí.

 

 

PAISAJE

Sorpresivamente el cielo se puso de un color anaranjado
y en las nubes se formaron  espacios como grietas
con un fondo azul intenso.

Más tarde todo pareció arder
y sobre los cerros negros hasta entonces invisibles
vimos caer una ceniza roja.

 

 

GRAN HIMALAYA

Es un hecho que no subiré jamás a las cumbres del Gran Himalaya;
está escrito que los hombres allí se vuelven dioses
y el poder temible de la naturaleza disminuye a los seres:
sus pasiones,
a una blanda indolencia.
Pero yo no subiré al Gran Himalaya,
tropezaré con las piedras del camino,
me embriagaré con deleznables licores,
seguiré maldiciéndome con ternura.

 

 

TU SEMEJANTE SECRETO

Ese que estás mirando y te saluda
mientras se hunde en la luna del espejo
mientras en la pared se reconcentra la luz de la mañana
y las sombras de objetos y tu propia mirada
que desordena sin quererlo el espacio.
Ese que estás mirando y de repente
guiña con pesadez un ojo turbio
es tu semejante secreto,
el que ha de volver a tu sangre
sobreviviente inacabable.

 

 

DESPIERTA A CUALQUIER HORA

Surge a deshora
como un ahogado que hubiera decidido
salir a superficie después de mucho tiempo.
Rompe con desgano la cáscara del sueño
pero es hora inusual para cualquier Acto.
Decide prepararse no obstante
y se aliña como un guiso para la voracidad del día.

 

 

LA IMAGEN ENGAÑOSA

Esa flecha que atraviesa el espacio
en un momento vuela paralela
en un momento vuela paralela
a los hilillos de luz.
Esa flecha vuela y se revuelca
de vuelta a la sombra que la impulsa.
Ahí se desvanece.

 

 

ESTOS CIELOS

Mis abuelos no vieron (ni soñaron) este paisaje duro,
este roquerío incandescente;
ellos murieron allí donde nacieron y vivieron
sin saber de estos caminos que se abren
entre dormidos lagos de ceniza.
Fuera de un memorable viaje a Valparaíso
mis abuelos no tuvieron otro cielo  que el de Nohualhue,
no pisaron otro suelo que el de la huerta victoriosa
y las polvosas calles de Imperial.

Tumbes-Lima 26, 4, 74

 

 

BAJAMAREA

En qué lado del planeta estoy
que veo la luna al revés
y la tierra se revuelve hacia adentro
en una compulsión envolvente
en una ansia de absorción.
Será la marea baja del amor:
esas raíces ariscas; esos restos de pájaros suicidas;
esos apacibles hocicos de peces
en el fango viscoso.

 

 

HOTEL DE TURISTAS

Me apoyo en ti como un inválido
mírame bien
tullido y seco
mírame bien
guardadora de ojos, sangre, ánima míos.

Lazarilla forzada.

 

 

EL HUEVO NOSTÁLGICO

En los árboles de las afueras de la ciudad
anida mi corazón.
Ahí lo vi hace un momento.
Estaba mi corazón
empollando su huevo nostálgico.

 

 

LLUEVE

En todas las ciudades de la tierra
llueve
y no puedo dar la cara al cielo
para preguntar a esas nubes
si vienen de los cielos de una ciudad
donde una vez
levanté la cara hacia la lluvia
para preguntarle a las nubes
si venían de los cielos de una ciudad

 

 

DE ESA AGUA NO BEBERÁ

El reflejo de su rostro en el estanque
es un prodigio de la imaginación.

Carne de peregrino.

 

 

ESTE SILENCIO

Este silencio no nos pertenece
nadie ha deseado este silencio
nadie ha pedido este silencio
este silencio se equivocó de mesa
se equivocó de miedo
se equivocó de dolor.

 

 

SI ERES LA REALIDAD

Las cicatrices ya no dicen nada.
Son a veces la torpeza de un suicida frustrado
La imprudencia de un niño que se clavó una astilla
O simplemente una peste mal curada

En sí mismas no nos dicen nada.

 

 

TOQUE DE QUEDA

Quédate
Le dije
Y
La toqué

Omar Lara (Nohualhue, Chile, 1941). Nohualhue. Ida&Vuelta (Temuco. Ufro, 2017), Las palabras en su palabrar (Ed. Colegio de Bogo ... LEER MÁS DEL AUTOR